Afrontar la grabación completa de El Anillo del Nibelungo de Wagner, algo más de veinte horas de música condensada en cuatro extensos dramas musicales, es uno de los mayores retos a los que se puede enfrentar un director de orquesta. Décadas atrás, resultaron legendarios los registros en directo de maestros como Hans Knappertsbusch (1956 y 1958 en Bayreuth), Clemens Kraus (1953 en Bayreuth), Wilhelm Furtwängler (1950 en La Scala de Milán), Joseph Keilberth (1955 en Bayreuth), Rudolf Kempe (1957 en el Covent Garden) y Karl Böhm (1966 en la Deutsche Oper). Fue Sir Georg Solti quien inició la primera grabación completa en estudio con la Orquesta y Coro de la Filarmónica de Viena (1958-1965), grabación que fue seguida muy de cerca por la de Herbert von Karajan con la Orquesta y Coro de la Filarmónica de Berlín (1967-1970). Ya en tiempos más recientes, destacan los polémicos registros de Pierre Boulez (1980 en Bayreuth), James Levine (1988 en el Metropolitan), Bernard Haitink (1988-1991 con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera), Wolfgang Sawallisch (1991 con la Ópera del Estado de Baviera), Daniel Barenboim (1991-1992 en Bayreuth) y Zubin Metha (2008-2009 con la Orquesta de la Comunidad Valenciana). Menos conocidas pueden resultar las ediciones de Reginald Goodall (1973-1977 con la Sadler´s Wells Opera), Lothar Zagrosek (2002 con la Ópera de Stuttgart), Bertrand de Billy (2004 con la Orquesta del Liceo de Barcelona), Michael Schonwandt (2001-2008 con la Ópera Real Danesa), Carl St. Clair (2008-2009 con la Orquesta de la Staatskapelle de Weimar), Hartmut Haenchen (2008 con Orquesta Filarmónica de Rotterdam) y la reciente de Christian Thielemann (2008 en Bayreuth). Pero entre todas estas ediciones no tan conocidas destaca sobremanera una, la efectuada en 1984 por el director alemán de origen polaco Marek Janowski al frente de la Staatskapelle Dresden y que constituyó la primera toma integral realizada en formato digital. Según la opinión generalizada de la crítica, esta grabación de Janowski es una de las más atractivas y solventes que se puede encontrar a día de hoy en el mercado.

Marek Janowski nació el 18 de febrero de 1939 en Varsovia, Polonia, aunque desde muy niño fue trasladado por su madre — de origen alemán — a Wuppertal, en Alemania, huyendo de los inicios de la guerra en Polonia. Por desgracia, del padre nunca se supo más y al parecer falleció durante la invasión nazi de Polonia. Janowski inició su formación académica en Colonia estudiando matemáticas y música, pasando posteriormente a ser discípulo de Wolfgang Sawallisch en materia de dirección orquestal. Luego de haber asistido durante una breve temporada a la Accademia Chigiana de Siena, Janowski obtuvo su primer empleo profesional en 1961 como repetidor en la Ópera de Aachen para un año después ejercer el mismo cargo en Colonia durante un par de temporadas. En 1964, Janowski partió para Düsserldorf como segundo director de la ópera para, un par de años más tarde, regresar a Colonia como primer director del teatro de ópera tras la jefatura musical de István Kertész (típica carrera de un Kapellmeister). En 1969, Janowski debutó en Londres dirigiendo la compañía de Colonia con tal éxito que ese mismo año fue reclutado por Rolf Liebermann para ejercer como asistente en la Ópera de Hamburgo. Allí, Janowski ascendió a la dirección musical en 1973 para alternar dicho trabajo con el cargo de Generalmusikdirektor en Friburgo. Tras dos temporadas, Janowski pasó a ocupar el mismo puesto en la Ópera de Dortmund hasta 1980, siendo además requerida su presencia como invitado en los principales coliseos operísticos de Alemania.

Janowski siguió desarrollando su carrera artística de forma autónoma y así, en 1983, partió para los EEUU en busca de nuevos horizontes musicales. Ese mismo año debutó en la Ópera de San Francisco y un año después hizo lo propio en el Metropolitan neoyorquino y en la Ópera Lírica de Chicago. Su nombre como director operístico empezó a tomar cuerpo y de esta forma en 1983 se le ofreció grabar la primera versión digitalizada de El Anillo wagneriano al frente de la Orquesta de la Staatskapelle Dresden al mismo tiempo que aceptaba ser el principal director invitado de la Royal Philharmonic de Liverpool entre 1980 y 1983. Ese mismo año, Janowski accedió a la titularidad de dicha formación relevando a David Atherton y permaneciendo en el cargo hasta 1986, año en el que fue nombrado director de la Orquesta Gürzenich de Colonia. Dos años antes, Janowski también se había comprometido para ejercer como director titular de la Orquesta Filarmónica de la Radio de Francia en relevo de Gilbert Amy. Director de paso firme y en absoluto mediático, los cargos se fueron sucediendo para Janowski: Director principal de la Orquesta Filarmónica de Monte Carlo (2000-2009); director principal de la Orquesta Filarmónica de Dresde (2001-2004); director titular de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín (desde 2002 y hasta el presente); asesor musical de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh (2005-2008, ejerciendo en la actualidad como director laureado)… Pero, sin duda alguna, el cargo de mayor relevancia lo ocupó en 2005 al ponerse al frente de una depauperada Orquesta de la Suisse Romande sucediendo a Pinchas Steinberg. Prolongado su contrato inicial hasta 2011, Janowski consiguió devolver a la formación ginebrina en estos años a un lugar de privilegio entre las formaciones centroeuropeas, realizando una labor que sólo puede ser calificada como de ejemplar (no parece que su sucesor, Neeme Järvi, sea la persona más capacitada para mantener el nivel artístico de esta histórica formación). Concentrado en el repertorio sinfónico desde los años ochenta y dando casi de lado a la dirección operística, Janowski es uno de los directores más requeridos en la actualidad para actuar como invitado en las más prestigiosas orquestas de Europa y América.

Verdadero trotamundos musical, Marek Janowski encarnó como nadie el tradicional método de trabajo de los directores de ópera alemanes consistente en un ir y venir de un teatro a otro a la búsqueda de escalonados progresos artísticos. Director de muchísima fuerza y de una enorme vitalidad personal, Janowski se ha mostrado como un director ideal para los estudios de grabación dentro del repertorio tradicional alemán con unas versiones del todo admirables y destinadas a un mercado de precio moderado. Su paso del foso al podio no resultó en absoluto traumático, sino que reflejó la gran personalidad de un músico integral que ha ido forjando su oficio de director merced a una larga trayectoria artística curtida en múltiples escenarios (no existe teatro de ópera en el mundo de cierta importancia en el que Janowski no haya actuado). Su constante progreso hace que, en opinión de muchos, los mejores años de Janowski estén aún por llegar coincidiendo con su etapa de máxima madurez. Janowski ha declarado en numerosas ocasiones que la dirección orquestal no se puede aprender en los conservatorios — “Con un día entero enseñando técnica sería del todo suficiente” — sino en los fosos operísticos de los teatros provinciales, en humildes escenarios en donde se aprende día a día y en soledad a lidiar con las situaciones más insólitas que uno sea capaz de imaginar. Palabra de Kapellmeister, ciertamente.

De entre la producción discográfica debida a Marek Janowski podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Concierto para piano nº1 de Bartok, junto a Zoltan Kocsis y dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín (referencia desconocida); la integral sinfónica de Brahms dirigiendo la Royal Philharmonic of Liverpool (RESONANCE 405 — integral sinfónica en 4 CD´s); selección de Sinfonías de Bruckner dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Radio Francia (VIRGIN 91206); Jornada de verano en la montaña de D´Indy dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Radio Francia (APEX 7498092); Rusalka de Dvorak, junto a Sukis, Beckmann, Wagemann y Adam, y dirigiendo la Orquesta de la Radio de Baviera (referencia desconocida); Violanta de Korngold, junto a Berry, Laubenthal, Marton y Jerusalem, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Munich (CBS 35909); Orfeo en los infiernos de Offenbach, junto a Lingen, Pulver, Steyner y Meysel, y dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Hamburgo (ARTHAUS 101267); Los diablos de Loudun de Penderecki, junto a Troyamos, Gerdersmann, Hiolski y Ladysz, y dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Hamburgo (ARTHAUS 101279); la integral sinfónica de Roussel dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Radio Francia (RCA 62511 — integral sinfónica en 2 CD´s); selección de lieder de Richard Strauss, junto a Soile Isokoski y dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín (ONDINE 982); El Anillo del Nibelungo de Wagner, junto a Adam. Kollo, Salmimen y Jerusalem, y dirigiendo la Staatskapelle Dresden (EURODISC caja con 14 CD´s); y, finalmente, Obertura de Euryanthe de Von Weber dirigiendo la Staatskapelle Dresden (BERLIN CLASSICS 8393). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.