* Nacido el 21 de marzo de 1685 en Eisenach, Turingia
* Fallecido el 28 de julio de 1750 en Leipzig

* Primeramente, hemos de señalar que si bien todas las biografías de Bach dan por buena la fecha del 21 de marzo de 1685 como la de su nacimiento, no es menos cierto que hasta 1701 Alemania no adoptó el Calendario Gregoriano, por lo que, efectuando el debido cómputo, Johann Sebastian Bach nació realmente un 31 de marzo de 1685.

 Bach nació en Eisenach, una ciudad de Turingia con profundas raíces históricas, políticas y culturales. Así, en 1221, la ciudad acogió los esponsales de Santa Isabel de Hungría con el Landgrave de Turingia, Luis IV. Políticamente, en 1662, Eisenach se había convertido en un ducado independiente como consecuencia de la desmembración del Ducado de Weimar; pero sobre todo, en términos culturales, Eisenach estaba íntimamente ligada a la figura de Lutero y a su reforma religiosa. En Eisenach había estudiado el reformador entre 1498 y 1501; también aquí mismo se refugió en 1521 tras la ruptura con la Dieta de Worms, predicando contra la expresa prohibición del emperador Carlos V y determinando con ello un camino ya sin retorno para la Reforma. Un año más tarde, en el castillo de Eisenach, Lutero realizó sus principales trabajos de traducción bíblica y, finalmente, en el castillo de Wartburg, al lado de Eisenach, se despojó de su hábito de fraile, rompiendo definitivamente con la Iglesia Romana. En Eisenach, Lutero puso los cimientos de la nueva música religiosa de la Reforma que alcanzaría posteriormente su máxima perfección en Johann Sebastian Bach.

 Bach tuvo la suerte de pertenecer a una de las más grandes familias musicales que jamás haya existido en Alemania. Su tío, Johann Christoph, se trasladó desde la vecina Arnstadt hasta Eisenach como organista municipal en 1665. Como esta familia estaba muy unida, Johann Christoph pronto consiguió un enchufe como músico municipal para su primo, Johann Ambrosius, quién por entonces ocupaba una plaza similar aunque peor remunerada en Erfurt. Para que no hubiese sospechas, en octubre de 1671 Johann Ambrosius superó el correspondiente examen y fue nombrado altgeiger, esto es, violista a las órdenes del Kantor. Tras ser padre de siete hijos, todos ellos concebidos por su esposa Maria Elisabeth, se animó a cerrar la lista con otro más que nació en el número 5 de la Luthergasse y al que bautizó como Johann, en atención a otros miembros de su familia, y también como Sebastian en honor a quién sería su padrino, Sebastian Nagel.

 Los primeros años de Bach transcurrieron dentro de una estrecha modestia sin llegar del todo a la pobreza y, mayormente, en un ambiente de profunda y vivida religiosidad, amén del estrictamente musical. El pequeño Bach recibió una doble formación musical: Por una parte, la impartida en la Lateinschule donde, entre otras materias, era de obligado cumplimiento cantar en las funciones litúrgicas; por otra, la impartida por su padre y su tío quienes, respectivamente, le enseñaron a tocar el violín y el órgano, disciplinas en las que pronto destacaría, especialmente en el manejo del violín. Con nueve años, se quedó huérfano de madre y tan solo sobrevivían ya cuatro de los ocho hermanos. Por ello, su padre contrajo matrimonio seis meses después con Bárbara Keul quién aportó a la familia una antigua hija de nueve años, Christiana Maria. Pero, desgraciadamente, tres meses después de aquella boda, el padre también falleció tras una breve enfermedad. La situación llegó a ser tan desesperada que tanto Bach como su hermano Johann Jacob fueron recogidos por el hermano mayor, Johann Christoph, quién ya estaba casado y ejercía como organista en Ohrdruf. Aunque Johann Christoph esperaba a su primer hijo, recibió a sus hermanos con todo cariño y se propuso con ellos hacer las veces de padre. En Ohrdruf, Bach siguió con su formación musical gracias a que fue admitido en el coro, cargo por el que cobraba un discreto pero suficiente estipendio para cubrir sus necesidades más básicas. Johann Christoph, que había estudiado con Pachelbel, desveló al pequeño Bach los secretos del órgano aunque jamás quiso enseñarle un “libro prohibido” que contenía piezas para clave de diversos maestros alemanes y que Johann Sebastian copió a escondidas. Enterado de ello, su hermano le requisó la copia y no pudo volver a verla hasta que éste hubo fallecido. Este episodio es muy importante porque delata la capacidad de auto aprendizaje del joven Bach y sus extraordinarias aptitudes, y también porque, debido a que tuvo que realizar la copia clandestina a la luz de la luna, le provocó un sobresfuerzo en sus ojos que en los últimos años de su vida le pasaría factura en forma de ceguera.

 Algo extraño debió de ocurrir en el internado de Ohrdruf, ya que cuando superó el primer curso con su preceptivo examen, tuvo que abandonar el referido internado por “falta de sitio”. De esta forma, y por consejo del Kantor de Ohrdruf, Bach partió en mayo de 1700 hacia Lünenburg, ciudad considerablemente distante en donde al parecer le habían tramitado un puesto como cantor en el coro de dicha ciudad. Allí Bach tuvo acceso a una voluminosa colección de manuscritos musicales, sobre todo de órgano, de los grandes maestros alemanes e italianos. Pero ya con quince años, le fue cambiando la voz y tuvo que abandonar el coro. Gracias a que impartió lecciones de violín y a que tocó en algunos acompañamientos, pudo completar en 1702 los estudios medios en la Michaelisschule de dicha ciudad. Tras ello, y luego de unas infructuosas tentativas de colocarse como organista en Arnstadt y en Sängerhausen (Donde boicotearon su brillante examen para colocar al sobrino del organista de la corte) encontró un puesto como violinista en la orquesta del duque de Weimar, con el encargo también de suplir en el órgano a su titular, quién ya estaba con pie y medio en el otro mundo. El contrato se firmó a primeros de marzo de 1703 pero allí le obligaron a ejercer otros menesteres, como canciller o secretario y, como a Bach le tiraba sobre todo el órgano, no tardó en abandonar aquel cargo, aprovechando que le llamaron de Arnstadt para probar el nuevo órgano que habían allí construido y cuya prueba fue tan magistral que dejó a todo el mundo alucinado. Con todo, es notorio que la fama de Bach como organista debía ser ya muy considerable.

 Pero las relaciones entre Bach y las autoridades consistoriales de Arnstadt no fueron, lo que se dice, amables. Ocurrió que en 1705 pidió Bach permiso para ir cuatro semanas a Lübeck con el fin de estudiar con el maestro Dietrich Buxtehude. El muy vivo, convirtió las cuatro semanas en cuatro meses y a la vuelta utilizó los nuevos conocimientos adquiridos en el órgano de la ciudad de Arnstadt, cuyas autoridades se echaron las manos a la cabeza ante las “muchas y sorprendentes variaciones, los sonidos extraños que confundían a la feligresía y los irreverentes pasos de tono”. Ante el estado de tensión al que habían llegado sus relaciones con las autoridades de Arnstadt, Bach no tuvo otra salida que la de buscarse una nueva colocación.

 A finales de 1706 moría el organista de Mühlhausen y, tras varias negociaciones — 85 gulden anuales, trigo y leña a mansalva, y un carro para la mudanza desde Arnstadt… Y todo ello por escrito — en junio de 1707 se hizo cargo del puesto. Con una situación profesional tan estable, Bach pensó ya en fundar una familia y de estas se casó el 17 de octubre de 1707 con su prima Maria Bárbara. Pero pronto empezaron también los problemas en Mühlhausen: Sucedía que por allí había dos iglesias, la Marienkirche y la de San Blas, las cuales contaban con cinco instrumentistas respectivamente, si bien, a veces, si la situación así lo requería, iban juntos a una de las dos iglesias. Pero ese apaño a Bach no le pareció suficiente y exigió muchos más músicos para sus cantatas dominicales, escritas en un lenguaje musical tan novedoso que chocaba con la tradición. El asunto llegó a tal extremo que la población acabó dividida y estallaron las querellas a favor y en contra de Bach. Este no perdió el tiempo y, antes de que lo largaran, ya se había comprometido de nuevo en la corte de Weimar como organista principal y músico de cámara. No obstante, supo despedirse con exquisita educación de Mühlhausen y siguió supervisando la reparación del órgano, manteniendo una estrecha y duradera amistad con algunos de los principales personajes de la ciudad. Y es que Bach, pese a sus estrictas condiciones y convicciones, era un ser diplomático como muy pocos ha habido en la historia de la música occidental.

 Bach permaneció en Weimar nueve años, de 1708 a 1717, como Konzertmaster bajo las órdenes del duque de Sajonia-Weimar, Wilhelm Ernst, hombre de ideas excesivamente pietistas para el luteranismo “histórico” que profesaba Bach. Hasta entonces, era el puesto más prestigioso y mejor retribuido que había tenido el músico de Eisenach. Si durante la etapa de Mühlhausen Bach empezó a componer su extensa obra para órgano solo, en esta de Weimar se destacó por culminar las grandes composiciones organísticas y, sobre todo, por desarrollar sus famosas cantatas, atendiendo a la obligación de componer, al menos, una cantata cada mes, monumental serie que culminaría posteriormente en Leipzig. Desgraciadamente, el tozudo carácter de Bach acabaría por chocar contra las rarezas del duque Wilhelm Ernst y todo aquello estalló en 1716, cuando a la muerte del entonces principal cargo musical de Weimar, el Kapellmeister Johann Drese, la consiguiente petición de Bach para ocupar la vacante fue rechazada e injustamente asignada a un hijo del fallecido, un músico completamente mediocre. Bach se mostró tan ofendido que empezó a buscarse otra colocación y ésta llegó como Kapellmeister de Köthen. Tanto se ofendió el duque de Weimar por la afrenta que no dudó en encarcelar al pobre de Bach durante un mes, siendo posteriormente liberado de todo compromiso.

FIN DE LA PRIMERA PARTE