La trayectoria artística de los directores de orquesta puede estar marcada por diversas circunstancias profesionales que, a modo de estricto resumen, podemos reducir en dos: Aquellos directores que permanecen larguísimos períodos al frente de una formación o teatro operístico, pudiendo alternar este cargo con otros eventuales; y aquellos que prefieren permanecer poco tiempo en sus cargos y afrontar los nuevos retos según van surgiendo. A fuerza de ser sinceros, la primera opción puede resultar mucho más determinante a la hora de adquirir una mayor popularidad debido a la inevitable asociación director-orquesta que va cristalizando con el paso de los años. Sin embargo, esta modalidad corre el serio peligro de provocar un estancamiento artístico si los resultados cualitativos están por debajo de las expectativas marcadas. Por el contrario, los directores trotamundos lo tienen mucho más complicado para gozar de una mayor popularidad internacional debido a la poca estabilidad temporal de sus compromisos. Ello, empero, revierte a la hora de engordar el currículum profesional y, consiguientemente, el caché como artista. Ambas opciones tienen, como vemos, sus pros y sus contras. Uno de los directores trotamundos más conocidos del actual panorama musical es el milanés Aldo Ceccato.

Aldo Ceccato nació el 18 de febrero de 1934 en Milán, Italia, y comenzó su formación musical como pianista en el Conservatorio de su ciudad natal hasta que, influido por quien más adelante será su suegro, Victor de Sabata, decide pasarse casi en exclusiva al terreno de la dirección orquestal. De esta manera, y tras haberse graduado en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, Ceccato perfeccionó sus estudios de dirección en la Hochschule für Musik de Berlín durante tres años. Fue en esta época cuando Ceccato entabló una gran amistad con quien sería su mentor, Sergiu Celibidache, maestro que nombra a Ceccato como asistente suyo de 1960 a 1963 y de quien recibirá una influencia que será del todo decisiva. En 1973, Ceccato accede a su primer cargo de importancia al ser nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica de Detroit en relevo de Sixten Ehrling, cargo en el que se mantuvo hasta 1977 para posteriormente servir como director titular de la Orquesta Filarmónica de Hamburgo hasta 1982. Ya en 1985, Ceccato acepta sustituir a Karsten Andersen como director titular de la Orquesta Filarmónica de Bergen permaneciendo en el cargo por un período de cinco temporadas. Al año siguiente, y confirmando los rumores que se sucedían entonces por Madrid, Ceccato es nombrado director de la Orquesta Nacional de España tras haber servido durante una temporada en la Orquesta Filarmónica Eslovaca como director musical.

Ceccato había dirigido a la ONE por primera vez en 1974 y era un asiduo como director invitado de las dos principales orquestas con sede en Madrid, la Nacional y la Sinfónica de RTVE. Su labor al frente de la ONE fue compartida con su compromiso como director titular de la Orquesta de la Radio de Hannover mientras que, como director asistente, Ceccato contó con la ayuda de un jovencísimo Ángel Gil. Antes de acceder oficialmente al cargo, Ceccato dirigió un ciclo sinfónico de Schumann que fue muy bien recibido tanto por crítica como por público. El 31 de marzo de 1992, con motivo del cincuentenario de la orquesta, se ofrece una gran versión de la Novena de Beethoven en la que tanto orquesta como director dieron lo mejor de sí. En su segunda temporada, Ceccato dirigió la integral de las sinfonías de Beethoven y además, en octubre de ese mismo año, la orquesta realizó una gira por los EEUU de América. Sin embargo, el 19 de noviembre de 1993, se declara la primera huelga de la ONE en sus cincuenta años de historia. Estos conflictos desviaron la atención estrictamente musical tanto de Ceccato como de la ONE, como se pudo comprobar en un decepcionante concierto ofrecido el 17 de diciembre del mismo año en donde se hizo una pésima lectura de la colosal Misa en si menor de Bach. El 16 de marzo de 1994, y de manera un tanto sorprendente, Ceccato declara a la prensa su próximo abandono de la titularidad de la ONE al finalizar la temporada. Sus palabras fueron hirientes y sus motivos no menos lacerantes: “El futuro incierto de la ONE, así como la falta de clarificación de competencias entre los distintos sectores de la formación. Tengo 60 años, soy avaro de mi tiempo y debo alejar de mí periodos estériles. Cuando acepté la dirección titular de la Orquesta y Coro Nacionales de España, país al que amo especialmente y en el que cuento con excelentes amigos, lo hice, principalmente, por una razón: La de hacer algo positivo para situar a la ONE en el lugar que potencialmente merece y le corresponde. No he visto la necesaria clarificación de competencias entre los distintos rectores de la orquesta, ni tampoco el tan necesario nuevo reglamento marcha al ritmo urgente que las circunstancias aconsejan. Hemos visto cómo la orquesta ha perdido media docena de elementos de gran importancia y todos estos asuntos puntuales forman una especie de laberinto que hacen difícil mi andadura y la de la orquesta“. En un acto un tanto justificativo, Tomás Marco hace públicos los emolumentos percibidos por Ceccato en estos años, unos 7 millones de pesetas (42.000 euros) por semana de trabajo, una cifra considerablemente alta para los baremos de la época. Ceccato se despidió como titular con una ovacionadísima versión de la Novena de Beethoven el 10 de junio de 1994.

Tras su periplo por España, Ceccato empezó a colaborar regularmente con la Orquesta Filarmónica de Brno hasta el punto de que en 1997 fue nombrado director titular de la formación en relevo de Leos Svarovsky y por espacio de tres temporadas. Luego de muchas tentativas y de haber dirigido varios conciertos a dicha formación, Ceccato es por fin nombrado director titular de la Orquesta Filarmónica de Málaga, en sustitución de Alexander Rahbari, en 2004 y por espacio de cinco temporadas. La despedida de Ceccato en Málaga estuvo rodeada de cierta polémica al negarse el director milanés a dirigir una obra del compositor malagueño Rafael Díaz en su último concierto como titular. Tras su salida de Málaga, Ceccato ha desarrollado una intensa actividad como director invitado por las más prestigiosas orquestas de Europa y América. Ceccato es miembro de la Academia de Santa Cecilia de Roma y doctor honoris causa por la Universidad de Michigan.

Maestro depositario de las tradiciones interpretativas de Victor de Sabata y Sergiu Celibidache, Aldo Ceccato pasa por ser uno de los directores de orquesta más solventes de la actualidad como así demuestra el hecho de las constantes peticiones que recibe para actuar como invitado en los principales conjuntos sinfónicos del mundo. Con más de 45 años de trayectoria musical y avalado por una serie de grabaciones ciertamente difíciles de encontrar pero que destacan por su contrastada calidad artística, Ceccato es ante todo un excelente director que se encuentra en el punto más alto de su madurez como artista. Maestro seguro y dotado de un estilo vigoroso, Ceccato es un director que sabe contagiar su entusiasmo a las distintas orquestas que están bajo su gobierno. De repertorio más bien limitado y mayormente centralizado en el Romanticismo, tal vez su poca afición a la música contemporánea haya resultado un lastre en aras de una mayor y merecida popularidad. Amante de los retos, Ceccato nunca se ha caracterizado por mantenerse muchas temporadas al frente de un mismo cargo y ha preferido alternar sus compromisos estables con la dirección como invitado.

De entre la producción discográfica debida a Aldo Ceccato podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Concierto para violín de Beethoven en transcripción para piano, junto a Alessandro Marangoni y dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Málaga (vídeo de referencia desconocida); Alternancia para orquesta de Bettinelli dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Milán (vídeo de referencia desconocida); Variaciones Rococó de Chaikovski, junto a Simca Heled y dirigiendo la Orquesta Filarmonía de las Américas (vídeo de referencia desconocida); Maria Stuarda de Donizetti, junto a Farrell, Sills, Burrows y Quilico, y dirigiendo la Filarmónica de Londres (DG 465961); Concierto para violoncelo de Dvorak, junto a Michaela Fukacova y dirigiendo la Orquesta Sinfónica de RTVE (archivo RTVE); Sinfonía prólogo de Glazunov dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Bamberg (RCA 30323); Concierto para piano de Ravel, junto a Martha Argerich y dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radio de Hannover (vídeo de referencia desconocida); Concierto para piano de Schumann, junto a Luca Buratto y dirigiendo la Orquesta del Conservatorio de Milán (vídeo de referencia desconocida); la integral sinfónica de Valen dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Bergen (SIMAX 3101 — integral en 2 CD´s); y, finalmente, La traviata de Verdi, junto a Kraus, Sills, Pandano y Carta, y dirigiendo la Orquesta del Teatro de San Carlo de Nápoles (OPERA D´ORO 1263). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.