Archivo de la categoría: Cajón de sastre

GUSTAV LEONHARDT

Gustav Leonhardt

 Gustav Leonhardt nació en Graveland, Países Bajos, el 30 de mayo de 1928 y desde muy joven inició sus estudios musicales en su país natal y luego en la Schola Cantorum Basiliensis de Suiza, institución en donde se perfeccionó en órgano y clavicémbalo bajo la dirección del profesor Eduard Müller. En 1950 Leonhardt debutó en Viena y cursó estudios de musicología en dicha ciudad, llegando a ser profesor de la Academia de Música desde 1952 hasta 1955. Un año más tarde fue oficialmente nombrado profesor del Conservatorio de Amsterdam y organista de la Westerkerk. En 1955 fundó el Leonhardt Consort, con el que realizó una importante labor en el estudio de las nuevas formas de interpretación de la música antigua. Durante toda esa década Leonhardt se fue especializando en la música de Bach hasta el punto de convertirse en uno de sus mejores y más requeridos intérpretes, como así lo prueban sus registros de la casi totalidad de la obra para teclado de dicho compositor. Más tarde, y junto a Nikolaus Harnoncourt, llevó a cabo la monumental tarea de grabar todas y cada una de las cantatas de Bach, grandioso proyecto que culminó en 1990 tras diecinueve años de trabajo. En 1968 protagonizó el rol de Johann Sebastian Bach en la película Crónica de Anna Magdalena Bach del director Jean-Marie Straub. Con un repertorio que abarca desde la música renacentista inglesa hasta las sonatas para piano de Mozart, Leonhardt ha sido uno de los clavicembalistas más influyentes de su generación en base a su carrera concertística y a su muy apreciada labor docente. Buena parte de los mejores clavecinistas de la nueva generación han pasado por su aula, como Christopher Hogwood, Bob van Asperen, Philippe Herreweghe y Ton Koopman entre otros. Desde 1988 Leonhardt imparte también clases en la Accademia Chigiana de Siena y forma parte del jurado del Concurso Internacional de Clavicémbalo de Brujas. Premio Erasmus, Comandante de la Orden de la Corona de Bélgica y Medalla de Honor de las Artes y las Letras de Holanda, Gustav Leonhardt es doctor honoris causa por las universidades de Amsterdam, Dallas, Harvard, Metz y Padua. El lunes 16 de enero de 2012 Gustav Leonhardt nos abandonó para siempre en Amsterdam como consecuencia de un proceso cancerígeno a los 83 años.

De entre la producción discográfica debida a Gustav Leonhard podemos destacar sus grabaciones de Johann Sebastian Bach (Variaciones Goldberg, El clave bien temperado, Partitas, Suites, Conciertos y Cantatas), de Blow, Böhm, Buxtehude, Byrd, Corelli, Couperin, Frescobaldi, Froberger, Haendel, Kerll, Pachelbel, Purcell, Scarlatti, Scheidemann y Weckmann. Nuestro humilde homenaje a este excepcional intérprete y maestro.

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JORGE BOLET

 Jorge Bolet nació el 15 de noviembre de 1914 en La Habana, Cuba, en una familia de procedencia catalana. Estudió piano y dirección orquestal en el Curtis Institute de Filadelfia bajo la tutela de los profesores Reiner, Godowski, Rosenthal y Saperton. En 1937 ganó el premio Naumburg y posteriormente se trasladó a Viena para perfeccionar sus estudios con Emil von Sauer, quien puede considerarse su descendiente desde el punto de vista musical. Más tarde, entre 1939 y 1945, Bolet fue asistente de Rudolf Serkin en el Curtis Institute, tarea que finalmente abandonó para hacerse cargo de los asuntos culturales de la Embajada de Cuba en Washington. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Bolet fue nombrado director musical del cuartel general norteamericano en Tokio, ciudad en donde llevó a cabo la primera representación de la opereta The Mikado de Gilbert y Sullivan. En 1960, Bolet interpretó la banda sonora de la película Song without end, en donde ejecutó las piezas de Liszt y de otros autores clásicos que en la pantalla simulaba tocar el actor Dirk Bogarde. De 1968 a 1977, Bolet ejerció como profesor en la Universidad de Bloomington para posteriormente pasar a dirigir el Curtis Institute sucediendo a Serkin. Estas facetas docentes fueron paralelas a sus continuas giras de conciertos por todo el mundo, actuando en numerosas ocasiones en España. En 1989 Bolet tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el cerebro, operación de la que nunca se recuperó del todo. Un año después, el 16 de octubre de 1990, Jorge Bolet falleció en Mountain View, San Francisco, como consecuencia de un ataque al corazón pese a que algunos periodistas sostuvieron que la causa real de su fallecimiento fue el SIDA.

 Jorge Bolet fue un pianista cuyas interpretaciones estaban definidas por un excepcional gusto por la pureza y por una digitación portentosa. No obstante, ciertos críticos musicales norteamericanos le acusaron de ser un ejecutante mayormente virtuosístico de repertorio limitado y que además no profundizaba lo suficiente en algunas partituras. Sea como fuere, Bolet fue un gran intérprete del repertorio romántico y especialmente de Liszt, de quien siempre fue considerado como uno de sus mejores ejecutantes. También en sus últimos años realizó una extraordinaria aproximación a la literatura pianística de Rachmaninov.

 De entre el legado discográfico de Jorge Bolet podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Partita para violín nº2 de Bach adaptada por Ferruccio Busoni (RCA 7710); Minueto de La Arlesiana de Bizet (DECCA 417361); selección de Nocturnos, Baladas, Estudios, Fantasías, Preludios y Sonatas de Chopin (DECCA 458172 y 417651); selección de Preludios de Debussy (DECCA 425518); Preludio, Aria y Final para piano de César Franck (DECCA 421714); selección de obras pianísticas de Liszt, como Rapsodias y Sonetos de Petrarca (DECCA 444851); Rondó caprichoso de Mendelssohn (DECCA 417361); Jongleuse de Moszkowski (DECCA 417361); Concierto para piano nº2 de Prokofiev, junto a la Orquesta Sinfónica de Nuremberg dirigida por Ainslee Cox (GENESIS 104); Variaciones sobre un tema de Telemann de Reger (DECCA 417791); Sonata para piano, D.784, de Schubert (DECCA 425837); Concierto para piano de Schumann, junto a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín dirigida por Riccardo Chailly (DECCA 417112); y el Concierto para piano de Sgambati, junto a la Orquesta Sinfónica de Nuremberg dirigida por Ainslee Cox (GENESIS 106). También ofrecemos un reportaje sobre una clase magistral impartida por Bolet mediante el Concierto para piano nº3 de Rachmaninov. Nuestro humilde homenaje a este gran pianista.

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JACQUELINE DU PRÉ

 Jacqueline du Pré nació en Oxford, Inglaterra, el 26 de enero de 1945 en el seno de una familia muy culta en donde la madre enseñaba piano en la Royal Academy of Music de Londres. Tras recibir sus primeras nociones musicales de parte de la misma, Du Pré comienza sus estudios de violoncelo a la edad de cinco años en la Escuela de Violoncelo de Londres bajo la tutela de Alison Dalrympe y posteriormente en la Croydon High School. Más adelante, entre 1955 y 1961, tiene como profesor a William Pleeth en la Guildhall School of Music and Drama. Gracias a una beca, Du Pré viaja hasta París para recibir lecciones de Paul Tortelier y más tarde a Suiza (Pau Casals) y Moscú (Mstislav Rostropovich). Con todo, ya en 1961 Du Pré consigue debutar en el Wigmore Hall de Londres y un año más tarde en el Royal Festival Hall. En 1963 actúa en los Proms bajo la dirección de Sir Malcolm Sargent y desde esa fecha se convierte en una habitual de esta cita londinense. Tras presentarse en Nueva York en 1965 inicia una exitosa gira por la URSS junto a Rostropovich y su nombre adquiere un enorme cartel en los circuitos musicales internacionales. En 1967 Du Pré contrajo matrimonio con el pianista Daniel Barenboim, con quien había actuado a dúo en numerosas ocasiones, y para ello tuvo que convertirse a la religión judía. Sin embargo, la exitosa carrera de Jacqueline du Pré se ve truncada en 1972 cuando, con apenas veintisiete años, contrae una gravísima enfermedad — esclerosis múltiple — que le obliga a abandonar la actividad concertística. Su última aparición pública se produjo en febrero de 1973, cuando ofreció un concierto con la Filarmónica de Nueva York y Leonard Bernstein. Tras un largo período de penosas consecuencias derivadas de su fatal enfermedad, Jacqueline du Pré falleció en Londres el 19 de octubre de 1987 y su cuerpo fue enterrado en el cementerio judío de dicha ciudad.

 En 1998 se estrena la película Hilary and Jackie del director Anand Tucker, basada en una novela escrita por dos hermanos de Jacqueline, y se desata una enorme polémica que empaña la figura de la ya fallecida violoncelista al retratarla como una mujer muy desequilibrada e incluso peligrosa. Las reacciones no se hicieron esperar y Daniel Barenboim, muy mal parado en este turbio asunto, trató de impedir la exhibición de la película en Francia. Por otra parte, el violoncelista Andrew Lloyd-Weber también salió en defensa de Jacqueline y declaró que su hermana Hilary era una persona envidiosa y celosa que nunca aguantó el éxito de Jacqueline, incluso cuando ésta ya se encontraba condenada de por vida a una silla de ruedas. Según Lloyd-Weber, Jacqueline du Pré fue una intérprete que sabía transmitir una indescriptible alegría a la hora de tocar el violoncelo y que tuvo una gran habilidad para acercar dicha alegría a la audiencia.

 De entre el legado discográfico de Jacqueline du Pré podemos mencionar grabaciones de obras de Bach, Beethoven, Boccherini, Brahms, Bruch, Chaikovski, Chopin, Delius, Dvorak, Elgar, Falla, Fauré, Franck, Granados, Haendel, Haydn, Lalo, Mendelssohn, Saint Saëns, Schumann y Richard Strauss. Recomendamos también este documental — en inglés – dividido en seis vídeos sobre la vida y obra de Jacqueline du Pré. Nuestro humilde homenaje a esta excepcional y prematuramente fallecida violoncelista.

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In memoriam: VINCENZO LA SCOLA

 

 Vincenzo La Scola nació el 25 de enero de 1958 en Palermo, Italia, y comenzó a estudiar canto con Arrigo Pola, Carlo Bergonzi y Rodolfo Celletti. En 1982, La Scola ganó el Premio Alessandro Ziliano y ello le facultó para debutar profesionalmente un año después en el Teatro Regio de Parma. A partir de entonces su carrera se desarrolló rápidamente y durante la década de los años ochenta cantó en los principales coliseos operísticos europeos. Ya en los años noventa, La Scola hizo su presentación en América cantando en centros tan importantes como la Ópera de San Francisco y el Metropolitan, aparte de haber también debutado en la Ópera de Viena. Especialista tanto en el repertorio belcantista como en el de Verdi y Puccini, La Scola desarrolló una exitosa carrera internacional hasta que el pasado 15 de abril de 2011 un infarto de miocardio acabó con su vida mientras se encontraba en Mersin, Turquía, impartiendo una clase magistral. Nombrado embajador de la UNICEF en el año 2000, La Scola alternó su labor artística con la docencia en la Academia Verdi-Toscanini de Parma. Como ejemplos del arte interpretativo de Vincenzo La Scola dejamos unos enlaces con obras de Bellini, Cardillo, Cilèa, Donizetti, Lara, Mascagni, Offenbach, Puccini, Respighi, Sorozábal, Stradella, Tosti y Verdi. Descanse en paz este extraordinario tenor prematuramente fallecido a los 53 años de edad.

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IVO POGORELICH

 

 Ivo Pogorelich nació en Belgrado el 20 de octubre de 1958 en el seno de una familia en donde el padre era violoncelista y director de orquesta. Con siete años, el pequeño Ivo recibe sus primeras nociones musicales a cargo de su padre y el chico demuestra unas buenas condiciones musicales aunque en absoluto propias de un niño prodigio. Su aprendizaje se fue cimentando con parsimonia y ya en época pre-adolescente Pogorelich había logrado adquirir una sólida base técnica y mecánica. Con 12 años viaja hasta Moscú y se matricula primeramente en la Escuela Central y luego en el Conservatorio Chaikovski bajo la dirección de los profesores Timakhin, Malinin y Gornostaeva. A los 16 años conoce a la profesora georgiana Alizia Kezeradze, catorce años mayor que él, con la que seis años más tarde, en 1980, contraería matrimonio en un episodio realmente novelesco. Ese mismo año tiene lugar un acontecimiento que hace que el nombre de Pogorelich salte a las primeras páginas de las gacetas musicales: El joven pianista yugoslavo se presenta al Concurso Chopin de Varsovia, una de las competiciones pianísticas con mayor renombre, y el jurado lo descalifica antes de llegar a la final. El escándalo que se produce es enorme, sobre todo cuando Martha Argerich, miembro del polémico jurado, estalla indignada por tal decisión y acusa a sus compañeros de negligencia. La controversia creada fue tal que a la organización no le quedó más remedio que concederle un premio especial. Aquella polémica resultó muy positiva a la larga para Pogorelich, ya que todo el mundo comenzó a hablar del “pianista que no había ganado” y olvidó el nombre del vencedor de aquella edición, el vietnamita Dang Thai Son. Tras el célebre episodio del Concurso Chopin, Pogorelich inicia una carrera internacional que le lleva a tocar en las mejores salas del mundo.

 Fue entonces cuando la figura de Ivo Pogorelich empieza a trascender el mundo de la interpretación pianística por la singularidad de su personalidad. Pogorelich, dotado de un físico especialmente atractivo, se presenta al modo de una admirada estrella de Hollywood que desata pasiones entre los corazones más sensibles. En muchos de sus recitales prescinde del frac y se presenta con una camiseta o vestido todo de cuero negro, a semejanza de un motorista. Los carteles anunciando sus recitales y conciertos, e igualmente las carátulas de algunas de sus grabaciones, muestran a un joven que parece más un modelo de pasarela que un concertista de piano. La excentricidad del personaje, muy estudiada por sus asesores de marketing, consigue sus frutos y Pogorelich logra vender nada menos que cien mil copias en tres días de un disco enteramente dedicado a Chopin. Con todas estas peculiaridades, la crítica se divide entre aquellos que consideran al yugoslavo un genio de la interpretación y los que afirman que no es más que una estrella fugaz y pasajera, muy sobredimensionada por las nuevas técnicas de imagen. Sin embargo, lo realmente cierto fue que Pogorelich obtenía memorables éxitos en todas las grandes salas de conciertos donde tocaba: Fue aclamado en Munich, Londres, Nueva York, Berlín, Japón, París… Nadie, desde los tiempos de Horowitz, recordaba un triunfo tan rápido y espectacular en un artista que no había cumplido la treintena de años. Consigue firmar un contrato en exclusiva con el sello Deutsche Grammophon, pese a que en 1984 mantiene una sonada disputa con el todopoderoso Karajan: Ocurrió que ambos artistas se encontraban en Viena grabando el Concierto nº1 para piano de Chaikovski cuando estalló la polémica. Pogorelich quería interpretar el concierto con unos tempi muy lentos en contra del criterio de Karajan quien, creemos que con más acierto, opinaba que esa obra debía ejecutarse con mayor rapidez debido a su brillantez y a su carácter eminentemente virtuosístico. El caso fue que Karajan se mostró muy autoritario hasta el punto que Pogorelich se levantó y se largó dejando plantado a Karajan y su orquesta. Las versiones oficiales hablaron de una “lesión en una mano del pianista” como causa del aplazamiento de dicha grabación. Al día siguiente del enfrentamiento, Pogorelich y Karajan se fundieron en un abrazo al finalizar un concierto que el maestro austríaco había dirigido en Salzburgo. Pero el disco nunca vio la luz. El sello alemán propuso entonces a Pogorelich la compañía de Claudio Abbado y la Sinfónica de Londres para realizar dicha grabación.

 A principios de la década de los noventa la figura de Pogorelich, si bien no se puede hablar de que declinó, sí que sufrió una ligera desaceleración en número de recitales y conciertos. Algunos jóvenes intérpretes habían calcado sus maneras (Nigel Kennedy) de tal forma que Pogorelich ya no era el “único niño bonito” del panorama musical. También la crítica pareció decantarse por aquellos que no aprobaban algunas de las características interpretativas de Pogorelich, como los sorprendentes y heterodoxos cambios de velocidad o las excesivas ralentizaciones de tempi de algunas obras. Aún así, Pogorelich siempre tuvo su legión de defensores, especialmente a Martha Argerich, que consideraban que la portentosa técnica del yugoslavo era difícilmente igualable. Para sus defensores, la gama de matices sonoros que conseguía Pogorelich era realmente prodigiosa. Pero la causa principal del retroceso de Pogorelich hay que buscarla, por una parte, en los desgraciados episodios bélicos que sufrió la antigua Yugoslavia en aquellos años. Pogorelich organizó numerosos conciertos para ayudar a las gentes de Sarajevo al tiempo que colaboró con la Cruz Roja en su lucha contra el cáncer y la esclerosis. Por otra parte, el pianista sufrió un duro golpe personal con el fallecimiento de su mujer Aliza en 1996. Pogorelich se retiró de los escenarios durante algunos años y probó suerte en otras facetas, como la joyería de diseño. En 2000 volvió a la actividad musical y fijó su residencia definitiva en Suiza. Sus apariciones, mucho más espaciadas que antaño, son siempre recibidas con expectación.

 Enero de 1987: Ivo Pogorelich ofrece un recital en el Teatro Real de Madrid con obras de Beethoven, Scarlatti y Chopin. Los sentimientos de quien esto escribe son realmente encontrados. Por una parte, me parece un portento técnico a la hora de abordar ciertos pasajes. Por otra parte, sus modos musicales me resultan cuanto menos “demasiado” particulares. Así se lo comento a mis compañeros de correrías musicales de aquellos inolvidables años y confieso mi incapacidad para emitir un juicio ponderado. Sabíamos que era imposible acceder a él pero lo intentamos mi amigo y compañero Alfonso – el tipo con mayor capacidad para analizar una partitura que he conocido en mi vida — y yo. No hay manera. Pogorelich está literalmente “desaparecido”. De pronto, junto a camerinos, se abre una puerta y por la misma asoma la cabeza y parte del tronco Pogorelich. Lleva las manos en los bolsillos y viste de forma distinta de la que instantes antes le habíamos visto en el recital. Nos cruzamos las miradas y cuando estamos a punto de solicitarle al menos un socorrido autógrafo — imposible la entrevista — compone un gesto de extrañeza y se vuelve a ocultar tras la puerta. Mi amigo Alfonso comenta: –”Jo, este tipo  me recuerda más a los modelos que salen en los catálogos de El Corte Inglés que a un pianista…”

 Dentro de la producción discográfica realizada por Ivo Pogorelich podemos mencionar las siguientes grabaciones (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Suite Inglesa nº2, BWV 807, de Bach (DG 445573); Sonata para piano nº32 de Beethoven (DG 477861); Intermezzi Op. 117 de Brahms (DG 437460); Concierto para piano nº1 de Chaikovski, junto a la Sinfónica de Londres dirigida por Claudio Abbado (DG 415122); selección de Scherzos, Nocturnos, Estudios y Polonesas de Chopin (DG 415123); Concierto para piano nº2 de Chopin, junto a la Sinfónica de Chicago dirigida por Claudio Abbado (DG 410507); selección de Sonatas para piano de Haydn (DG 435618); Sonata en Si de Liszt (DG 429391); selección de Sonatas de Mozart (DG 437763); Cuadros de una exposición de Mussorgski (DG 437667); Sonata para piano nº6 de Prokofiev (DG 463678); Gaspard de la nuit de Ravel (DG 413363); selección de Sonatas de Scarlatti (DG 435855); Toccata Op. 7 de Schumann (DG 410520); Estudios sinfónicos de Schumann (DG 410520);  y, finalmente, selección de obras de Scriabin (C MAJOR 701308); Nuestro humilde homenaje a este singular pianista.

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