El título de hoy es la forma más “polite” que se me ocurre para expresar mi estado de ánimo. A pesar de que me he propuesto como objetivo del año tratar de pasar de las malas ondas que me producen las declaraciones de nuestros próceres mediáticos, es más fuerte que mi voluntad y sigo leyéndolas. Si me refiriera a los dichos de políticos y funcionarios en periodos de campaña electoral nada podría sorprender, pues aunque nos cueste reconocerlo nos han bombardeado tanto con desatinos y exabruptos que nos hemos acostumbrados a que formen parte del lenguaje cotidiano y a veces, cuando son sensatos, pensamos en segundas intenciones.

Pero lo que no termino de digerir es la cantidad de declaraciones que a diario efectúan aquellos en que hemos depositado nuestro destino temporal (tanto gobierno de turnocomo oposición) que sin sonrojarse, tartamudear o ponerse incómodos “vomitan “ lo que se les ocurre no importando el ámbito en el que se hallen o quien les pueda escuchar. Podría utilizar como descargo el argumento de la contextualización de sus declaraciones o la interpretación capciosa de las mismas pero en realidad no existe atenuante para la mayoría de las mismas.

La lista de desvaríos que se podrían enumerar sin recurrir a la hemeroteca sería interminable pero para muestra he tomado tres declaraciones de esta semana que resumen el tema:

– Ramón Luis Valcárcel, Presidente de la Comunidad de Murcia: “Dadas las actuales circunstancias, el actual sistema público sanitario resulta insostenible. Se debería estudiar la opción del copago…” — Horas más tarde: “Yo jamás he hablado ni he planteado lo del copago. Se han manipulado mis declaraciones y bla, bla, bla…”–  ¡Pues menos mal que sólo se han “manipulado” sus declaraciones! Donde dije digo…

– Miguel Angel Fernández Ordónez ha reconocido que “la reforma de la gobernanza de las cajas de ahorros y su sometimiento a la transparencia y disciplina de mercado se debería haber acometido antes” Por mucho menos, cualquiera de nosotros como mínimo estaría en la cola del INEM desde hace tiempo.

– Valeriano Gómez: “España necesita un periodo largo de moderación y sensatez salarial porque no estamos en condiciones de financiar una espiral salarial en los próximos lustros. Hay que construir un esquema de determinación salarial que tenga en cuenta el coste de la vida y que sirva para eliminar el histórico diferencial de inflación con la Unión Europea”.

Si alguien es capaz de entender este galimatías merece mi más profunda admiración. Por otro lado, si recordamos su origen sindical y que su organización ajustó salarios entre un 4% y un 7% este año para sus empleados no tendría mucho futuro como asesor interno.

Muchas veces me he planteado como la sociedad española (en la que me incluyo por supuesto) permanece pasiva ante los pensamientos de estas lumbreras y he encontrado una palabra que en argentino empieza con P y en español con G para definirla. Vuestra inteligencia y consideración me exime de escribirlas.

Un abrazo

THENIGGER