OBC

ORQUESTA SINFÓNICA DE BARCELONA Y NACIONAL DE CATALUÑA: Fue fundada en 1944 bajo la dirección del maestro Eduard Toldrá con el nombre de Orquesta Municipal de Barcelona, y desde esos momentos la formación se integró en la vida cultural de Barcelona mediante la celebración regular de conciertos. Nacido en Vilanova i la Geltrú el 7 de abril de 1895, Toldrá estudió en el Conservatorio de Barcelona y en la Escuela Municipal de Música de la misma ciudad, alcanzando un extraordinario nivel como violinista. Luego de diversas actuaciones en grupos, en 1911 Toldrá funda el Quartet Renaixement y se mantiene como primer violín hasta 1922. Su primer contacto con la tarea directorial tuvo lugar el 5 de noviembre de 1916, dirigiendo un conjunto de vientos — y su propio cuarteto — en el Palau e interpretando obras de Mozart, Beethoven y D´Indy. En 1921, Toldrá inicia su colaboración con la mítica Orquesta Paul Casals a la que habrá de dirigir en un total de 17 conciertos, aunque en muchas ocasiones para exclusivamente acompañar a Pau Casals cuando éste intervenía como solista y para estrenos de compositores catalanes. Durante un concierto en el que el maestro Manuel de Falla tocó al piano Noche en los jardines de España y Toldrá dirigió algunos números de La vida breve, el maestro Fernández Arbós le invita a dirigir en Madrid su Orquesta Sinfónica y dicho acontecimiento tiene lugar el 5 de abril de 1933, causando una magnífica sensación entre público y crítica. Tras la Guerra Civil, la Orquesta Pau Casals fue rebautizada — por razones políticas — como Orquesta Ibérica de Conciertos y el nombre de Toldrá sonó mucho como posible director titular. Sin embargo, aquel proyecto orquestal no cuajó y Toldrá siguió ofreciendo conciertos en calidad de invitado con la Orquesta Arbós y llegó a debutar incluso en el podio de la Orquesta Nacional de España en octubre de 1942 con un celebrado éxito. Fue entonces cuando el Ayuntamiento de Barcelona decide crear la Orquesta Municipal de Barcelona como extensión de la Banda Municipal. Toldrá es nombrado director de la nueva orquesta y el 22 de diciembre de 1943 ofrece el primer ensayo con la misma. Fue el momento en que Toldrá abandonaba su actividad como concertista de violín para empezar una carrera estable como director de orquesta. El concierto de presentación de la nueva formación tuvo lugar el 31 de marzo de 1944 en el Palau de la Música, iniciándose una fructífera relación de 18 años que sólo el fallecimiento del maestro de Vilanova pudo quebrar. La labor de Toldrá al frente de la Orquesta Municipal de Barcelona fue imponente, con 579 conciertos ofrecidos básicamente en Barcelona, pero extendidos a Cataluña y al resto de España. Los programas de Toldrá fueron eclécticos y equilibrados, en donde se mezclaban las obras de los compositores consagrados internacionalmente con primeras audiciones de Britten, Dallapiccola, Hindemith, Poulenc, Messiaen… Así como de los españoles Mompou, Grau, Cerdá, Bacarisse, etc. Seriamente aquejado de una enfermedad, Toldrá aún tuvo fuerzas para dar a conocer en Barcelona la obra póstuma de Falla, La Atlántida, en un memorable concierto acontecido el 24 de noviembre de 1961. Finalmente, el 31 de mayo de 1962 el maestro expiró.

 Rafael Ferrer, nacido en Sant Celoní el 2 de mayo de 1911, y discípulo de Eduard Toldrá como violinista, fue llamado a hacerse con la titularidad de la formación catalana el mismo año, mayormente también por el hecho de que era el violín concertino de la orquesta desde su fundación. Buen compositor también, Ferrer ya había dirigido a la Orquesta de Radio Nacional de España en Barcelona y a muchas de las principales orquestas españolas en el Liceo en calidad de invitado. La etapa de Ferrer, director titular entre 1962 y 1967, fue claramente continuista con la de su predecesor. En 1967, ocurren una serie de iniciativas, con muchas colisiones, para dotar a Barcelona de un organismo sinfónico estable desvinculado de la Orquesta Municipal. El entonces director del patronato de la orquesta, Vicente Villar Palasí, decide “crear” una nueva orquesta que no es sino una renovación de la ya existente Orquesta Municipal. Ingresan mediante oposición 37 nuevos profesores y, junto a los mejores miembros de la Orquesta Municipal, el nuevo conjunto pasa a denominarse Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Barcelona mientras “no surja un nombre que parezca mejor”. La orquesta pasa a tener una plantilla fija de 88 profesores y dos nuevos concertinos, Gonzalo Comellas y José María Alpiste. El promedio de edad de los profesores, que en la Orquesta Municipal era de 60 años, pasa a reducirse en esta renovada formación a la mitad. Curiosamente, quien era su titular, Rafael Ferrer, pasa a ser sub-director y el barcelonés Antoni Ros-Marbá es nombrado nuevo titular, aunque “con carácter temporal”. Ros-Marbá, quien venía de ejercer como titular de la Sinfónica de RTVE tras aprobar unas duras oposiciones, proyecta una clara “germanización” para el renovado conjunto, “compositores barrocos, Haydn y Mozart para atemperar la cuerda; Beethoven, Brahms y Strauss para la fusión de los estudios sinfónicos; corales de Bach para estabilizar los grupos de viento y música contemporánea para acostumbrar a la orquesta al clima musical de la actualidad”. El 6 de octubre de 1967, Ros-Marbá se presenta triunfalmente en un abarrotado Palau de la Música con una brillante Primera de Brahms entre otras obras. Durante las primeras tres temporadas, Ros-Marbá consigue que la Orquesta Ciudad de Barcelona adquiera un enorme prestigio en España y el extranjero, viniendo figuras de la talla de Rostropovich o Arthur Rubinstein. La labor del maestro Ros-Marbá en los casi once años que perduró su primera etapa como director titular de la Orquesta Ciudad de Barcelona puede ser considerada como encomiable y digna del máximo reconocimiento, como puede constatar el hecho de que la entonces posiblemente orquesta española de mayor entidad, la  Orquesta Nacional de España, requiriese de sus servicios en 1978 para suceder como titular a Frühbeck de Burgos. De cualquier manera, Ros-Marbá siguió de alguna manera vinculado a la OCB en calidad de director fundador y artístico.

 Nacido en Barcelona en 1951, Salvador Mas fue el encargado de asumir la titularidad de la OCB en 1978. Con una gran formación — curso con Swarowsky, Ostereicher, Suitner, Theuring, Maderna y Ferrara — Mas ya había desarrollado una cierta carrera internacional como lo muestra su contrato en 1977 con la Ópera de Maguncia. En esa primera temporada, la presencia de Ros-Marbá siguió siendo capital, con cinco conciertos en el programa, los mismos que Mas. Por su parte, Rafael Ferrer continuó como director adjunto. Entre los principales intérpretes que colaboraron en aquella temporada de 1978 cabe reseñar a Alicia de Larrocha, Ernesto Bitetti, Rudolf Buchbinder, Rafael Orozco y Alberto Lysy. La música catalana estuvo bien representada con audiciones de Homs, Moraleda, Gasser, Pueyo y Guinjoan, entre otros. El repertorio general fue variado, oscilando entre los clásicos, los modernos y las partituras de infrecuente programación. La temporada se inició con un “maratón” Schubert y finalizó con un intercambio con la ONE dirigida por Ros-Marbá. Con todo, el nombramiento de Salvador Mas como director titular no estuvo exento de polémica, ya que los profesores de la orquesta manifestaron una unánime disconformidad por el procedimiento adoptado. Por si no fuera poco, Joan de Sagarra, entonces delegado de cultura del Ayuntamiento de Barcelona, declara a LA VANGUARDIA que la subvención del consistorio barcelonés será de unos diez millones de pesetas, ocho para la orquesta y algo más de un millón y medio para Mas. Sobre el cacareado Coro de la orquesta, para el que se había pedido una cifra de ochenta millones al Ministerio de cultura, se decide postergar la cuestión para más adelante… Se inician también las primeras deliberaciones para la construcción de un auditorio sede de la OCB y se decide el enclave de Montjuic para tal menester. Algunos críticos afirmaron que la orquesta sufrió durante los tres años de Mas un período de deteriorización, muy agravada por los innumerables problemas de índole administrativo. El 7 de febrero de 1981 se anuncia la vuelta de Ros-Marbá como director titular, alegándose que era el momento de recuperar su personalidad, de prestigio internacional indiscutible. (Se silenciaba, un tanto, su polémica salida de la ONE). Aunque la gestión artística de Mas no se cuestiona en los tres años que ha ocupado la plaza de titular en la OCB, Salvador Mas realiza unas explosivas declaraciones a LA VANGUARDIA el 25 de marzo de 1981 en las que afirma que la no renovación de su cargo obedece a un plan que consistía en dejar la puerta abierta a Ros-Marbá por si éste no tenía continuidad en la ONE. Mas arremete de manera un tanto perspicaz contra Ros-Marbá — ya confirmado como futuro titular — cuestionando sobre la idoneidad que supone para la OCB regresar a su propia historia, lejos de mirar al futuro. Salvador Mas añade que su gestión en esos tres años ha sido truncada por diversos problemas burocráticos y califica de “provinciana” la gestión administrativa de la orquesta. Mas define como “legal” la no renovación de su contrato pero se muestra dolido “por las actuaciones de ciertas personas a las que había considerado amigas”.

 La temporada 1981/82 se inicia, ya con Ros-Marbá nuevamente como director titular, el 15 de noviembre con un concierto a cargo del principal director invitado, Salvador Mas, — ¿Solución de compromiso?– y con 17 conciertos totales más 5 más en un ciclo especial durante el mes de mayo. Algo raro parece haber en la relación de directores, puesto que a la ambigua función de principal invitado de Salvador Mas se le une la de Albert Argudo como director asociado. Michel Tabachnik y Witold Rowicki fueron las batutas invitadas de más renombre y Bruno Leonardo Gelber, Rudof Buchbinder y Jean Bernard Pommier los solistas más importantes. El repertorio fue bastante tradicional en líneas generales y la música contemporánea contó con un ciclo especial. El concierto de clausura de temporada también fue dirigido por Salvador Mas. La nueva etapa de Ros-Marbá al frente de la OCB se prolongó hasta 1986 y el maestro barcelonés se consolidó como una de las primeras figuras españolas de la batuta hasta tal punto que ciertos críticos le achacaron que hubiera puesto su carrera personal en un primer plano, por encima de su vinculación con la orquesta. Sea como fuere, durante la última de estas temporadas se contó con Franz-Paul Decker como director invitado, algo que a la postre resultaría decisivo en el devenir de la agrupación. La polémica salta el 23 de febrero de 1985, cuando los profesores de la orquesta, ante los nuevos recortes presupuestarios que presagian un porvenir un tanto oscuro, deciden presentarse en concierto llevando gafas de sol. Ese mismo día se confirma que la Ley de Incompatibilidades 53/84 impide que Ros-Marbá sea a la vez titular de la OCB y catedrático de dirección en el Conservatorio de Barcelona, puesto que tácitamente fue creado para que Ros-Marbá lo ocupase. Más grave si cabe fue lo acontecido el 6 de julio del mismo año, cuando la orquesta decide no presentarse en Cambrils, en el acto inaugural del Festival Internacional de Música. Pese a las amenazas de denuncia, Miguel Perales, portavoz de la orquesta, alude a los mismos recortes y restricciones de derechos por parte de la gerencia. Ros-Marbá se mantiene al margen del conflicto. El Patronato de la orquesta, presidido por Raimon Martínez Fraile, decide expedientar a todos los profesores por su incomparecencia en Cambrils. Pese a que finalmente el Patronato decide no votar las sanciones a los músicos de la OCB, la amenaza es evidente y Martínez Fraile declara que, si es necesario, se procederá con la disolución de la orquesta. El 7 de noviembre, Ros-Marbá declara que abandonará la OCB si se aplica la Ley de Incompatibilidades y, de hecho, ocho profesores abandonan la formación para seguir con tareas pedagógicas en el Conservatorio. Dos días más tarde, LA VANGUARDIA publica en portada que Ros-Marbá abandona la titularidad de la OCB, rescindiendo su contrato, si bien se compromete a dirigir los conciertos asignados que le restan esa temporada. La Ley de Incompatibilidades parece una escusa y en el fondo salen a relucir diferencias mucho más sustanciales en cuanto al funcionamiento de la orquesta. El 20 de febrero de 1986, el Ayuntamiento de Barcelona, a través del Patronato, anuncia una importante reforma de la OCB: Se propondrá como director titular a Franz-Paul Decker; se convocarán oposiciones a concertinos y solistas; y se creará un nuevo reglamente que contemple el sistema de trabajo y las retribuciones. La temporada se cierra el 26 de abril, con un concierto que supone la despedida como titular de Ros-Marbá (Y del concertino José María Alpiste, quien “ficha” por la Orquesta Sinfónica de Madrid) y en el que se interpretan obras de Mompou, Josep Soler y los Cuadros de Mussorgsky-Ravel. El 28 de abril se da ya por hecho la contratación de Franz-Paul Decker como nuevo titular, elección que cuenta con la unánime aprobación de la orquesta.

 Nacido en Colonia el 22 de junio de 1923, Franz-Paul Decker estudió en la Hochschule de Colonia y debutó con 22 años en la Ópera de su ciudad natal. En su trayectoria, Decker fue titular de la Orquesta de Bochum, de la Filarmónica de Rotterdam y de la Sinfónica de Montreal. Aparte de estas credenciales, de Decker siempre se alabó su equilibrio, claridad y profundización de las obras que dirigía. Pese a que la nueva temporada se abre el 8 de noviembre, Decker no debuta como titular hasta el 10 de enero de 1987 con obras de Beethoven y Richard Strauss. Sin embargo, el director alemán ya preside las pruebas de admisión en la OCB que tienen lugar en el mes de noviembre de 1986. Durante esa temporada, Decker dirigirá cuatro conciertos mientras que Ros-Marbá y Salvador Mas se perfilan como los principales directores invitados, con dos conciertos cada uno. Pronto comienzan las polémicas con Decker: El 24 de enero de 1987, el maestro interrumpe en el Palau, y en concierto retransmitido en directo por Radio Nacional a toda España, hasta por dos veces el arranque de la Segunda Sinfonía de Brahms. La situación fue tan desgraciada como cómica. El trompa solista, Eduard Bravo, entró cuatro compases antes de lo que debía y Decker paró la orquesta (Eso NUNCA se debe hacer). Bravo, atenazado por la comprometida situación, se volvió a columpiar y, de manera un tanto comprensible, falló de nuevo en otra nota. Y Decker, jugando a maestro de colegio rural, volvió a parar la orquesta. El colectivo orquestal, consciente de que todo el mundo ha fallado en alguna ocasión, cargó contra Decker y, con toda razón, alegó que un director de orquesta en esos casos ha de reconducir la situación y nunca parar la orquesta para dejar en evidencia al culpable. El ambiente entre Decker y la orquesta se enrareció porque, unos meses atrás, Decker había hecho exactamente lo mismo en Bilbao, esta vez porque alguien del público le había molestado. La polémica no para ahí: Algunos profesores sotto voce y determinados críticos musicales denuncian la insólita manía de Decker de gritar en los fortes, en pleno concierto… Desde luego, Franz-Paul Decker se revela como un director un tanto heterodoxo. Durante una visita de Charles Dutoit a Barcelona con la Sinfónica de Montreal (Conciertos de Ibercámara) el director suizo declara que cuando llegó a la formación canadiense se encontró con una orquesta carente de estilo y de disciplina musical. A nadie se le escapó que Decker había sido uno de los últimos titulares de esa agrupación… Un momento cumbre se produce el 10 de marzo de 1988, cuando el pianista Claudio Arrau, ya con 80 años, toca con la OCB y Decker el Concierto nº4 de Beethoven. Sin duda, este fue uno de los momentos más recordados dentro de la extensa historia de la OCB. El 2 de junio de 199o, durante la presentación del programa de conciertos de la temporada 1990-91, se hace público que esa nueva temporada será la última de Decker como titular de la OCB. El contrato finaliza y los profesores de la orquesta, pese a los progresos artísticos logrados por el alemán, manifiestan en nota escrita el deseo de no renovación a Decker. Ya por entonces empieza a sonar la figura de Luis Antonio García Navarro como posible sustituto y empieza a tomar cuerpo que la creación de una Orquesta Nacional de Catalunya pase por reconvertir a la propia OCB. El 1 de marzo de 1991 se hace por fin oficial el nombramiento del valenciano Luis Antonio García Navarro como futuro titular de la OCB de cara a la próxima temporada. El 19 de mayo del mismo año, Decker dirige su último concierto como titular de la OCB… De momento. El programa elegido para la despedida es la Segunda de Mahler. No podemos sino de calificar de extraordinaria la labor de Franz-Paul Decker durante las cinco temporadas en que estuvo al frente de la OCB. Tomó una orquesta con problemas y desunida y la transformó en una formación de gran calidad. Acometió una difícil renovación y, paulatinamente,  fue ganándose el fervor del público barcelonés.

 Nacido en Valencia el 30 de abril de 1941, Luis Antonio García Navarro se formo con Swarowski en Viena y logró el primer premio en el prestigioso Concurso Internacional de Besançon en 1967. Especialista en ópera, García Navarro había ya sido titular de otra formación española, la Orquesta Municipal de Valencia. El 25 de octubre de 1991 debuta como titular de la OCB con un concierto en el Palau en donde se ejecutan obras de Gerhard, Ginastera y Berlioz. Todo parece marchar bien y los primeros conciertos con García Navarro parecen confirmar su buena valía. Sin embargo, LA VANGUARDIA publica una crónica el 11 de marzo de 1992 en la que se afirma que existe un claro malestar en el seno de la OCB debido al reciente nombramiento de Oriol Bohigas como presidente del Institut Municipal de Música en sustitución de Eulalia Vintró. Al parecer, dicho nombramiento provocó la dimisión del gerente Antonio Ribera y de la secretaria de prensa, Cristina Moreno. También se filtra que los profesores de la orquesta están decepcionados con el fuerte temperamento y la personal forma de dirigir de García Navarro, circunstancia que también ha sembrado la controversia entre los dirigentes del Institut. Finalizada la primera temporada, el maestro García Navarro realiza unas declaraciones en donde se “autofelicita” por el buen nivel de la orquesta al tiempo que adelanta una próxima gira de la formación por Japón y México, amén de su trascendental participación en los actos de los JJ.OO. a desarrollar ese verano en Barcelona. La temporada 92/93 se inicia con la Misa Solemnis de Beethoven y el programa es bastante ambicioso, con directores invitados y solistas destacados, como Yehudi Menuhim, Philippe Entremont, Vaclav Neumann y Jiri Belohlavek, entre otros. Todos estos buenos propósitos se esfuman cuando el 21 de abril de 1993 García Navarro anuncia su dimisión irrevocable como titular de la OCB “por las discrepancias surgidas con el cambio de gerencia del Institut Municipal de Música que han hecho insostenible mi situación al frente de la orquesta”. Otras fuertes afirman que el estado de salud de García Navarro no es del todo bueno, con un grave deterioro cardiovascular. Al parecer, el maestro valenciano se sintió muy molesto debido a que unas pruebas de admisión de nuevos profesores se celebraron sin su presencia. La junta del Institut, presidida por Oriol Bohigas, acepta la dimisión pero declara no compartir los motivos alegados por García Navarro. El maestro no dirigirá los restantes conciertos de la temporada y será sustituido por distintos directores. La OCB asume que la próxima temporada la iniciará sin director titular y se acuerda que esa carencia sea sustituida con la labor de directores invitados de reconocido prestigio, como Franz-Paul Decker, Sergiu Comissiona, Enrique García Asensio, Serge Baudo y Edmon Colomer.

 La temporada 1993/94 se inicia pues sin director titular y el primer concierto es dirigido por el belga Ronald Zollman mientras que el segundo es ejecutado por Josep Pons. De manera un tanto improvisada, se acuerda que Franz-Paul Decker sea el Principal Director Invitado, aunque sus dos años en esa faceta hacen que, a todos los efectos artísticos, Decker sea de hecho el nuevo titular. El 21 de octubre de 1994, fecha del cincuentenario de la orquesta, Ros-Marbá dirige un emotivo concierto con el mismo programa de cincuenta años atrás. En esta temporada, la orquesta por fin pasa a denominarse Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, nombre que conserva en la actualidad. En la presentación de la temporada 1995-96, se da a conocer el que será el nuevo titular para la temporada 1996-97, el norteamericano Lawrence Foster, un reconocido maestro que comenzará su labor como asesor musical en 1995. También se hacen públicos sus emolumentos: Cinco millones de pesetas (35.000 euros actuales) como fijo anual más dos millones y medio de pesetas por semana de trabajo (15.000 euros actuales). Decker dirigirá a la orquesta como principal director invitado en esta nueva temporada de1995-96 hasta un total de siete veces. El 17 de mayo de 1996 se anuncia a Víctor Blanes como nuevo director de recursos de la orquesta y desaparece el cargo de gerente. Ese mismo día también se da a conocer el programa de conciertos en la primera temporada con Foster de titular, un conjunto de grandes solistas y directores invitados y una especial atención a obras de Haydn y Mozart. El incombustible Decker seguirá como uno de los principales directores invitados.

 Lawrence Foster, nacido el 23 de octubre de 1941 en Los Ángeles, tenía en su currículum el haber sido titular de la Orquesta Sinfónica de Houston, de la Orquesta Filarmónica de Montecarlo y de la Orquesta de Cámara de Lausana, entre otras formaciones relevantes. Además, había dirigido en calidad de invitado a las principales orquestas norteamericanas. Foster dijo haber rechazado una oferta de la Sinfónica de Chicago y haber escogido Barcelona por el Mar Mediterráneo… Una de sus condiciones fue la de dirigir como mínimo 12 conciertos por temporada y también dio luz verde a la contratación del prestigioso violinista Ángel Jesús García como concertino. Foster debuta como titular el 8 de noviembre de 1996 en un concierto ofrecido en el Palau con obras de Beethoven, Berlioz y Gerhard. La crítica acoge el debut con un éxito más bien moderado, aunque resaltando el buen oficio de Foster. Tras una buena primera temporada, el 25 de abril de 1997 se adelanta la programación de la venidera, con fuerte presencia de Mozart y con la inclusión de música de cine. La talla de directores invitados es de categoría excepcional (Decker, Inbal, Penderecki, Viktoria Mullova, Radu Lupu, entre otros) y el ciclo promete. Efectivamente, buenos programas, buenos solistas y buen nivel artístico se traducen en un importante aumento de abonos. Durante el verano de 1998, la orquesta realiza una gira por Rumanía y anuncia un primera gira por los EEUU para el año 2000. Pero sin duda, la noticia más importante de esta tercera temporada ocurre el 22 de marzo de 1999, cuando se inaugura el flamante Auditori, la nueva sede de la OCB, con un concierto dirigido por Foster y en el que se interpretan obras de Guinjoan, Wagner, Falla, Toldrá, Montsalvatge y Casals. A primeros de mayo de 1999, el Consorcio Generalitat-Ayuntamiento anuncia que Foster ha sido renovado por tres temporadas más, esto es, hasta el final de la temporada 2002-2003. A pesar del aumento de abonos y del nivel artístico de la orquesta, desde algunos medios periodísticos se cuestiona la idoneidad de Foster para situar a la orquesta entre las primeras formaciones de Europa. Los rumores se disparan — se dice que ha habido conversaciones con López-Cobos — y el Consorcio sale al paso el 27 de julio reafirmando que Foster ha sido recientemente renovado. Sin embargo, al iniciarse la temporada 2000-2001, Foster declara que esa será su última temporada como titular. El lío es monumental y el 8 de noviembre de 2000, el Consorcio anuncia que Foster no renovará el contrato y que su vinculación con la OCB terminará en la temporada 2002-2003.  Alguien parece haber confundido las fechas. Se barajan incluso nombres para sucederle: Mas, Ros-Marbá, Pons, López-Cobos, Martínez-Izquierdo, Daniele Gatti… El 23 de enero de 2002 la Orquesta inicia su ansiada gira por los EEUU, culminando en Washington y Nueva York. Tras la gira, es casi ya oficial la marcha de Foster cuando concluya la temporada, un año antes de que expire su contrato. Los profesores de la orquesta firman una carta en la que piden que se tenga en cuenta su autorizado criterio (Se daba casi por hecho la contratación de Ernest Martínez Izquierdo, decisión no compartida por buena parte de los miembros de la orquesta, quienes apuestan por Josep Pons). Finalmente, Foster ofrece su último concierto como titular durante una gira europea en julio de 2002. En líneas generales, el trabajo de Foster en estos años es calificado de más que aceptable, consiguiendo una mayor dinamización de la orquesta y un excelente contenido de directores invitados y solistas.

 Nacido en Barcelona en 1962, Ernest Martínez Izquierdo estudió en el Conservatorio Superior de Barcelona y fue alumno de Ros-Marbá. Creó el grupo Barcelona 216 — especializado en música contemporánea — y fue asistente de la Joven Orquesta Nacional de España y de la propia ONE. Antes de recabar como titular de la OCB, Martínez Izquierdo había dirigido como invitado a las principales agrupaciones sinfónicas españolas y europeas. Martínez Izquierdo fue oficialmente nombrado director titular de la OCB el 3 de mayo de 2002 con un contrato de tres temporadas y con fuertes reticencias por parte de muchos profesores de la formación catalana. El maestro barcelonés obvió que un 60% de los profesores estaba en contra de su nombramiento y propuso “una OBC moderna y flexible, donde el diálogo será fundamental para ganar las reticencias de los músicos”. Martínez Izquierdo debuta como titular el 8 de noviembre de 2002 con un concierto de temporada en el Auditori en el que se interpretaron obras de Magnus Lindberg, Ravel y Gerhard con una buena sensación general de crítica y público, aunque se le reprocha cierta vehemencia gestual. Durante la primera temporada, se da un nuevo impulso al ciclo de música de cámara de la OBC. El 22 de marzo de 2003, el titular del juzgado nº27 de Barcelona decide archivar la causa del trompetista norteamericano de la OBC, Rodney Mack, quien denunció haber sido agredido por cuatro agentes de la policía durante un control al confundirle con un delincuente el 15 de enero de 2002. El triste suceso fue muy comentado por toda Barcelona. El 12 de marzo de 2004, la OBC suspende su concierto como manifestación de duelo ante los terribles atentados acontecidos el día anterior en Madrid por grupos integristas islámicos. En esa segunda temporada, Martínez Izquierdo apuesta clara y decididamente por la música contemporánea “para descubrir cosas nuevas y vivas”. Incluso se adelanta que esa será la tónica general durante la temporada siguiente aunque, eso sí, sin dejar de lado las obras del gran repertorio clásico y romántico. En mayo de 2004, el trompetista norteamericano Rodney Mack, envuelto en un turbio incidente con la policía y que había abandonado por tal motivo la orquesta, es sustituido por Mireia Farrés, que con sólo 24 años se convierte en el miembro titular más joven de la formación. Por tercer año consecutivo, Christian Zacharias es el encargado de dirigir a la OBC en el Festival Mozart el 18 de septiembre de 2004 el tradicional inicio de temporada. Durante el inicio de la temporada 2004-2005, la OBC consigue 852 nuevos abonados que suman un total de 12.008, una cifra extraordinaria teniendo en cuenta el fuerte contenido de música contemporánea en la programación general de la temporada. Martínez Izquierdo lo explica de manera convincente: –“Hay que evitar crear un guetto para la música contemporánea. Dicha música ha de incluirse en los conciertos más populares, pero sin forzar, sin que el público sienta que se programa en su contra”—  En febrero de 2005 se edita el primer disco de la OBC dirigida por Martínez Izquierdo con obras de Joan Guinjoan. La polémica surge el 17 de febrero de 2005, cuando el diario LA VANGUARDIA afirma que existe una gran tensión entre los profesores de la orquesta y sus directivos sobre la posibilidad de renovar hasta 2010 a Martínez Izquierdo — su contrato acaba a finales de 2006. Según el mencionado diario, hasta un 90% de los profesores están en contra de dicha renovación. Al día siguiente, Martínez Izquierdo solicita tiempo para decidir si acepta la oferta de renovación hasta 2010 dado el voto en contra de la mayoría de los profesores de la orquesta. Mejor noticia supone el nombramiento en abril de 2005 de Virginia Martínez, joven cordobesa de 26, como directora asistente durante un año tras ganar un complicado concurso. Finalmente, la incógnita se despeja, y el 8 de junio de 2005 Martínez Izquierdo anuncia que no renovará su compromiso con la OBC “por razones profesionales y personales”. El director obvia en todo momento rechazo que su presumible renovación ha provocado en la mayoría del elenco de los profesores. Sin embargo, y junto a Franz-Paul Decker, acepta continuar tres temporadas más como director invitado. Al día siguiente, en un reportaje de LA VANGUARDIA, se hace público que un sector de la orquesta — los llamados americanistas — prefieren a un director tipo Lawrence Foster mientras que otro se inclina por Josep Pons. Al parecer, la programación de música contemporánea ha influido mucho en la negativa percepción que la orquesta tiene de la labor de Martínez Izquierdo, aunque nadie lo expresa de manera explícita. El 16 de noviembre de 2005, en pleno arranque de temporada, se anuncia al japonés Eiji Oue como nuevo titular para la temporada 2006-2007. El 19 de mayo de 2006, Martínez Izquierdo se despide como titular de la OBC en un concierto con obras de Prokofiev y Mahler. Podemos afirmar como interesante y muy eficaz su etapa como director titular de la OBC, ofreciendo una programación valiente que consiguió ampliar el repertorio de la orquesta. Sin embargo, los profesores de la orquesta no parecieron dispuestos a compartir el gusto de Martínez Izquierdo por la música contemporánea.

 Nacido el 3 de octubre de 1957 en Hiroshima y alumno de Ozawa y de Bernstein entre otros, Oue presentaba como credenciales el haber sido titular de la Orquesta Sinfónica de Minnesota y el de ser uno de los pocos asiáticos en haber dirigido a Wagner en Bayreuth. (A nadie se le escapa el recuerdo de las fuertes críticas recibidas por Oue en el santuario wagneriano un año atrás). En su declaración de intenciones, Oue afirma que peca de optimista pero que prefiere soñar a ponerse límites y que está seguro de poner a la OBC a la altura de las grandes formaciones de Berlín, Viena o Nueva York en tan sólo tres años. Su primer concierto como titular tiene lugar el 20 de octubre de 2006 con un concierto en el Auditori en donde se ejecutan obras de Gerhard, Albéniz y Mahler. La crítica acoge dicho concierto con cierto escepticismo y afirma que Oue es un director simpático al que le falta algo de profundización. El 23 de enero, Oue es hospitalizado por sufrir un desmayo en Hannover y debe ser sustituido en el podio de la OBC por Frank Peter Zimmermann. La primera temporada se cierra el 26 de mayo de 2007 en un concierto con obras de Chaikovski y Shostakovich en el que el maestro nipón recibe muchos elogios. Sin embargo, cierta crítica acusa a Oue de ser un tanto histriónico, de trabajar bien con obras grandilocuentes y de tener más que problemas con Haydn, Mozart o Beethoven. El último concierto de la segunda temporada, celebrado el 30 de mayo de 2008 con obras de Mozart y Shostakovich, es recibido con fuertes críticas. Se acusa al nipón de ser un tanto superficial y de buscar la ovación fácil. El 21 de abril de 2009 se hace público el programa de la próxima temporada, anunciándose que será la última temporada de Oue, y se hace oficial la contratación del asturiano Pablo González como nuevo director. En el momento de redactar estas líneas, a Oue le queda aún por completar su última temporada como titular de la OBC.

 Como ejemplo, os pongo el enlace a un vídeo con la interpretación del Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler bajo la dirección de Eiji Oue.

Recordamos que en esta categoría ya hemos publicado las entradas correspondientes a:

ORQUESTA SINFÓNICA DE MADRID
ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA
ORQUESTA SINFÓNICA DE RADIO TELEVISIÓN ESPAÑOLA (OSRTVE)