Las profecías de la gitanilla

  Todos los sábados, alrededor de las ocho de la mañana, puntualmente aparecía la gitanilla por el bar de mi padre con los décimos de lotería que aún le quedaban por vender para el sorteo correspondiente al mediodía.  — “Buenos días, señores. ¡Llevo los millones! Me quedan sólo el tres y el siete… Para hoy.” –. La […]

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